Siempre que puedas, vete andando
a los sitios. Es el mejor modo de llegar a conocer una ciudad como Roma, donde
cualquier rincón puede esconder una sorpresa. La mayoría de los monumentos
importantes se encuentran dentro de la muralla aureliana, que delimita el
centro de la ciudad y cuya área es bastante asequible a pie. Especialmente
agradables para pasear son las zonas que mantienen el trazado medieval y
renacentista: en torno a la Piazza Navona, el Panteón, Campo de' Fiori, el
barrio judío y el Trastevere. Cuando te hayas familiarizado un poco con la
ciudad, dedica algún tiempo a callejear sin mapa por estas zonas, dejándote
llevar por la intuición. Es importante llevar calzado cómodo (nunca recién
comprado) y prepararse para acabar el día agotados. Hay incluso quien se
entrena, los días previos al viaje, con largas caminatas por su ciudad para
llegar a Roma mejor preparado. La comida del mediodía Si te gusta estrujar el
tiempo al máximo, no lo pierdas al mediodía con una comida formal en un
restaurante. Busca uno de esos locales donde se sirve pizza al taglio (pizza al
corte, se cobra por peso), y en 15 minutos estarás listo para seguir explorando
la ciudad. Por la noche, en cambio, puedes buscar un buen restaurante para
cenar, un lugar tranquilo y con encanto, en el Trastevere, junto a Campo de'
Fiori o a la Piazza Navona. Los horarios romanos En Roma todo comienza a
funcionar una media hora antes que en una ciudad española, y también se come un
poco antes. A media tarde, muchos monumentos están ya cerrados, y anochece una
hora antes que en Madrid. De modo que es bueno madrugar. Procura salir del
hotel no más tarde de las 8.30 Las siguientes orientaciones generales sobre
horarios de Roma te ayudarán a planificar mejor tu viaje: Algunos de los
principales monumentos (Coliseo, Foro Romano, Termas de Caracalla...) abren en
torno a las 8.30-9.00, y cierran pronto por la tarde, sobre todo en invierno,
ya que el cierre está asociado a la puesta de sol: en invierno a las 16.30 y en
verano a las 19.15. Los Museos públicos, en cambio, abren también a primera
hora (9.00 o algo antes) pero aguantan más tiempo abiertos (hasta las
19.30-20.00), por lo que son una buena opción para la última hora del día. Las
4 basílicas mayores (S.Pedro, S.María, Letrán y S.Pablo) abren muy pronto
(7.00) y cierran a media tarde (entre 18.00 y 19.00). No cierran a mediodía. La
gran mayoría de iglesias romanas sí cierran a mediodía, de 12.30 a 15.00 ó
15.30. Tenlo en cuenta, especialmente, si vas a ver las que están más alejadas
del centro, para no hacer el viaje en balde. Cuidado con los domingos y los
lunes Casi todas las iglesias de Roma tienen culto, y algunas de ellas no se
pueden visitar durante las celebraciones litúrgicas. Entre semana, las iglesias
pequeñas suelen tener una misa a primera hora del día y otra a última, de modo
que apenas interfieren con el turismo. Pero los domingos las Misas son más
frecuentes. Por tanto, si te es posible planifica otro tipo de visitas para los
domingos. Por otro lado, el lunes es el día de cierre de los Museos públicos de
la ciudad. La Historia de Roma Roma no es un destino cualquiera. La capital del
antiguo Imperio conserva buena parte de nuestras raíces culturales (de hecho,
dos de los mejores emperadores romanos nacieron en Hispania). No estaría de más,
por tanto, repasar algo de historia de Roma antes del viaje. Saber quiénes
fueron Pompeyo, Julio César, Augusto, Vespasiano... dará una profundidad
insospechada a tu viaje a Roma. Nuestra guia de Roma contiene 11 pistas que
recorren de modo sintético toda la historia de Roma, desde sus orígenes hasta
el siglo XX. Puedes ir escuchándolas durante las esperas en el aeropuerto o en
el viaje de avión. Aterrizarás en Roma bien preparado para disfrutar el doble.
Vestimenta en los lugares sagrados Tienes que tener cuidado con la vestimenta
en los lugares sagrados, especialmente en verano. En muchos no dejan entrar si
no se va con pantalón largo, hombros cubiertos y falda hasta la rodilla. Son
especialmente estrictos en San Pedro del Vaticano y Santa María Mayor. Alternar
la visita a iglesias, ruinas y plazas Roma posee un rico patrimonio procedente
de distintas épocas históricas. Las ruinas de la Antigüedad nos permiten
reconstruir con la imaginación cómo era la Roma imperial. Pero despues de pasar
tres horas en el Foro Romano, viendo columnas rotas y piedras esparcidas, te
apetecerá entrar en un edificio que todavía se mantenga en pie. Del mismo modo,
si en un solo día visitas 20 iglesias barrocas, quedarás tan “saturado” que
todas te parecerán iguales. Nuestro consejo es que vayas alternando monumentos
de un tipo y de otro: ruinas antiguas, iglesias medievales, renacentistas o
barrocas, con museos de arte y con las animadas plazas de la ciudad. En Roma
tienes suficiente variedad para evitar la monotonía. No quieras verlo todo.
Deja cosas para volver Roma es una ciudad "inagotable". Los romanos
suelen decir que para conocerla non basta una vita. Si es tu primera visita, no
quieras verlo todo. Aprovecha para hacerte una idea general de la ciudad, saber
lo que hay y lo que te falta por ver. Visita los lugares con calma, aprendiendo
su historia y su significado. Cada monumento es un mundo. No quieras marcharte
corriendo, nada más llegar, para ver lo siguiente. De este modo, verás menos
cosas, pero podrás saborearlas más. Hoy en día pocos pueden permitirse el lujo
de viajar como los románticos del siglo XIX, que permanecían meses e incluso
años en el mismo destino, empapándose de su alma, y volvían transformados. Pero
tampoco es cuestión de hacer un turismo alocado que sólo desea llegar a los
sitios para sacarse la foto y marcharse a todo correr. Si la saboreas con
calma, quedarás “atrapado” por esta ciudad única en el mundo: a Roma siempre se
acaba volviendo. Cuidado con los timos y carteristas Roma no es una ciudad peligrosa,
pero sí debes ir un poco prevenido. Siempre hay gente esperando aprovecharse de
la gran masa de turistas.